sábado, 9 de marzo de 2019

Un 8 de marzo memorable






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La actualidad de nuestros tiempos requiere a nivel mundial un cambio de paradigma que se traduzca en la inserción de modificaciones sociales, culturales y económicas que cuenten con la presencia de las mujeres. Varios periódicos y medios televisivos se han propuesto en el día de hoy ofrecernos unas cifras exactas de las mujeres que han inundado las calles con sus pancartas reivindicativas. Sin embargo, la exactitud de las estadísticas no constituye lo más sobresaliente de la jornada de ayer. La solidaridad de las mujeres que se han concentrado en las calles de distintas ciudades de España evidencia la persistencia de la desigualdad social en este colectivo y la concentración de sus fuerzas y solidaridad para la obtención de un interés común: la igualdad.

En plena campaña electoral, los partidos políticos de derechas han insistido en que el feminismo sólo pretende generar una batalla ideológica que enfrente a los hombres y a las mujeres. Pero no sólo eso, cada uno de ellos han intentado a través de diferentes canales de comunicación definir sin éxito el feminismo que les representa. Esas pseudodefiniciones buscan dar un sentido totalmente distinto a la esencia del feminismo. No hay que obviar que las desigualdades son el resultado directo de unas políticas económicas poco eficientes y fragmentadoras y, en este sentido, los políticos que niegan la existencia de la discriminación están fomentando la consecución de una sociedad desigual. Tratan de negar la discriminación hacia la mujer y se busca emplazar la violencia de genero por violencia domestica, y todo conjuntamente amenaza con perder los insuficientes logros normativos que en esta materia se han conseguido. Se han difundido a través de las redes sociales numerosos bulos en torno a conflictos y agresiones surgidas a causa de la huelga del 8 de marzo con el propósito de restar relevancia a un movimiento social encaminado a conquistar los derechos de un colectivo invisibilizado y estigmatizado. También ha trascendido el boicot de la caravana de Hazteoir.org que ha llevado su mensaje antifeminista por muchas calles pidiendo a Casado, Rivera y Abascal la derogación de las leyes de genero por ser discriminatorias con el hombre. Frente a todas estas actuaciones carentes de todo sentido, sindicatos como CCOO y UGT se han unido a las mujeres y han reivindicado políticas más activas en favor de la igualdad de las mujeres. A las mujeres se han unido otros colectivos como los jubilados, estudiantes, etc.

Asistimos a una fuerte toma de conciencia por parte de las mujeres, elemento que lleva a la creciente movilización y reivindicación. La “esclavitud latente en la familia” a la que hace referencia Silvia Federici, ha de ser obligadamente sustituida por la corresponsabilidad en las tareas domesticas y en el trabajo de cuidados. La conciencia feminista ha llegado para no irse más y para cambiar la sociedad y el mundo del trabajo. La organización del trabajo por los empresarios ha de realizarse en términos igualitarios y sin penalizar a las mujeres por su genero. Relegar la mujer al ámbito estrictamente domestico divide, en palabras de Federici, “la familia en dos partes, una asalariada y otra no asalariada” perpetrando “una situación donde la violencia está siempre latente”.

Y es que las mujeres no sólo exhibieron pancartas, sino que llevaban sus protestas pintadas en los rostros insistiendo en la urgencia de un cambio de civilización y en la resignificación del concepto de trabajo. La redefinición del trabajo ha de contemplarse desde la dignidad y la justicia social. Las calles de las ciudades y pueblos se llenaron ayer del color púrpura, el color de la conciencia de la libertad y de la dignidad. Sus protestas denuncian que aquella igualdad que se predica en la Constitución, el Estatuto de los Trabajadores y otras normas no se corresponden con su cotidianidad. Brecha salarial, violencia de genero, feminización de la pobreza y techo de cristal son tan sólo unas de las discriminaciones que sufren las mujeres.

El 8 de marzo de este año es otro día que pasará a las crónicas de nuestro país como un paso más en la construcción de una sociedad igualitaria, un día en que las mujeres han asumido el protagonismo.







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