miércoles, 18 de marzo de 2020

Respuesta económica coordinada al brote de COVID-19 desde la UE



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Ante el calado de la situación provocada por el comúnmente conocido Coronavirus, desde la Unión Europea, se emite una respuesta económica coordinada poniéndose acento en las consecuencias de la pandemia: cargas para las personas y sociedad, atención medica, sistemas médicos, etc. Se afirma la necesidad de una respuesta colectiva para frenar el contagio, fortalecer la resiliencia de los sistemas de atención médica y avanzar en la investigación y el desarrollo. Desde el punto de vista económico, la Comisión señala que la propagación del virus está causando la interrupción de las cadenas mundiales de suministro, aumento de la demanda de consumo, volatilidad de mercados financieros, impacto negativo en el sector hostelero, turismo y caída de los mercados bursátiles en un 30 por cien. En este sentido, se apunta que sólo con soluciones solidarias y coordinadas se podrá gestionar de manera eficaz la emergencia de salud pública y esto requiere un conjunto de medidas básicas. Para ello, la Comisión plantea actuar para abordar y mitigar las consecuencias socioeconómicas de la pandemia. Entre las preocupaciones europeas, al margen de asegurar los suministros y la sostenibilidad del sistema de salud, se encuentra apoyar a las personas para garantizar que los ingresos y los empleos no sean afectados de manera desproporcional por la pandemia y apoyar a las pequeñas y medianas empresa para contrarrestar una recesión amenazante. Esta comunicación busca ofrecer una respuesta inmediata para mitigar el impacto económico del COVID-19.


Al abordar las consecuencias socioeconómicas, la Comisión tacha la pandemia del coronavirus de autentico “shock para la economía mundial y europea”. Se pone de relieve que el crecimiento del PIB en 2020 podría caer muy por debajo de cero o ser sustancialmente negativo como resultado del COVID-19. Los Estados son clave en la disminución de las repercusiones económicas. Las consecuencias negativas derivan de varios aspectos como: contracción inicial de China en el primer trimestre de 2020, interrupción de las cadenas de producción como consecuencia de las ausencias de los trabajadores en los lugares de trabajo, menor demanda y consumo, impacto negativo de la incertidumbre en los planes de inversión y, por último, impacto de las restricciones de liquidez para las empresas. Así, se aconseja a los Estados Miembros utilizar las herramientas disponibles a nivel estatal y de la Unión para evitar que la crisis actual conduzca a una mayor pérdida de activos. La Unión guiará a los Estados Miembros en la aplicación del Reglamento para el control de las inversiones extranjeras directas en la Unión.

Ante el impacto macroeconómico y financiero del COVID-19, la respuesta política debe adoptarse de manera coordinada con los siguientes objetivos: contribuir a salvar vidas, asegurar el suministro necesario conteniendo y tratando la pandemia, garantizar que los trabajadores en Europa estén protegidos ante las pérdidas económicas de las empresas y mitigar el impacto en la economía en general.

Dentro de las Comunicación de la Comisión encontramos varios puntos importantes como: asegurar la solidaridad en el mercado único (suministro de equipo medico, transporte, turismo), movilización del presupuesto de la Unión Europea y del Banco Europeo de inversiones (medidas de liquidez, disminuir el impacto en el empleo, iniciativa de inversión de respuesta a coronavirus), ayuda estatal, uso de la flexibilidad completa del marco fiscal europeo.

Dada la naturaleza de este blog, vamos a centrar las siguientes líneas en observar las consideraciones de la Comisión en materia de relaciones de trabajo. En este sentido, en esta comunicación, las voces europeas refirman la necesidad de medidas especificas para “aliviar el impacto en el empleo de las personas y en los sectores más afectados”. Se pone de relieve la obligación de proteger a los trabajadores frente al desempleo y la pérdida de ingresos señalando que “no deberían convertirse en victimas del brote”. Los esquemas productivos a jornada reducida han demostrado ser efectivos en varios Estados Miembros, lo que permite la reducción temporal de las horas de trabajo sirviendo para garantizar los ingresos de los trabajadores. Los esquemas de organización productiva de corta duración han resultado útiles en 17 Estados Miembros, por lo que sería útil extender estas formulas de trabajo a otros estados. Por otra parte, las prorrogas temporales del subsidio de enfermedad o los cambios en las disposiciones del subsidio por desempleo pueden servir para apoyar los ingresos en los hogares. Se promueve el teletrabajo para amortiguar el impacto del coronavirus en las relaciones laborales.

Siguiendo con las observaciones de la Comisión, la Unión Europeo ayudará a los Estados Miembros, siempre que sea posible, a disminuir las consecuencias laborales de la pandemia. Actualmente, la Unión Europea ayuda a prevenir y abordar el desempleo a través de los fondos estructurales de la Unión, incluido el Fondo Social Europeo y la nueva iniciativa de inversión en respuesta al coronavirus. Se suma a lo anterior, la propuesta de la Comisión consistente en la preparación de una propuesta legislativa para un plan europeo de reaseguro de desempleo. Esta iniciativa tiene como objetivo a apoyar a los trabajadores en el trabajo y a proteger a quienes han perdido sus trabajos a causa de la crisis generada por el coronavirus, así como para reducir la presión sobre las finanzas públicas nacionales. Todo lo anterior tiene como objetivo fortalecer la dimensión social de Europa y aumentar su cohesión. El plan estaría especialmente orientado a apoyar políticas nacionales que pretendan preservar empleos.

Con la Iniciativa de Inversión en respuesta al Coronavirus (CRII), la Comisión propone dirigir 37.000 millones de euros a políticas de cohesión. En este sentido, han de adoptarse medidas en relación con los aspectos más importantes. Entre ellos, hay que destacar el apoyo temporal a los “planes de trabajo de corta duración” en combinación con medidas de mejoramiento y actualización.